Virus, bacterias, parásitos y hongos pueden llegar a las personas mediante mascotas, alimentos, agua, partículas en el aire o insectos. Especialista de la UCSC explica los principales riesgos y las medidas para prevenirlos.
Cada 6 de julio se conmemora el Día Mundial de las Zoonosis, con el objetivo de concientizar sobre estas enfermedades que se transmiten de forma natural entre los animales y las personas. Se trata de un tema fundamental para la salud pública, ya que cerca del 65% de las enfermedades infecciosas humanas tienen un origen zoonótico, porcentaje que aumenta cuando se trata de enfermedades nuevas o emergentes. Además, muchas de ellas corresponden a enfermedades desatendidas que persisten en poblaciones vulnerables de todo el mundo.
¿Cómo se transmiten las zoonosis?
Las zoonosis no tienen una única forma de transmisión; esta depende tanto de la especie animal como del agente infeccioso involucrado, ya sea un virus, una bacteria, un parásito o un hongo. Algunas incluso presentan más de una vía de contagio. Es el caso de la enfermedad de Chagas, causada por un parásito que es transmitido por la vinchuca. Este insecto se infecta al alimentarse de animales reservorios y luego puede contagiar a las personas al picarlas y defecar sobre la piel. Además, la enfermedad también puede transmitirse por vía oral, cuando la vinchuca contamina alimentos con sus deposiciones y estos son consumidos por las personas.
La académica del Departamento de Ciencias Básicas y Morfológicas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y médico veterinaria, Tania Grant, explicó que “una forma muy común de transmisión es el contacto estrecho con animales domésticos, lo que facilita el contagio de parasitosis externas, provocadas por pulgas, piojos, garrapatas y ácaros, además de infecciones transmitidas por mordeduras o rasguños, como la rabia y la enfermedad por arañazo de gato”.
Otra vía muy relevante es la alimentaria, que ocurre al consumir carnes o productos de origen animal sin la cocción adecuada, como sucede con la triquinosis, asociada a la carne de cerdo, y la anisakiasis, relacionada con el consumo de pescado. También puede producirse por ingerir agua o vegetales contaminados con deposiciones de animales, como ocurre en enfermedades como la salmonelosis, la leptospirosis y la hidatidosis.
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