La interoperabilidad fue elegida por la comunidad como el concepto que definió el 2025 en salud digital, consolidándose como un eje clave para la transformación del sistema sanitario y proyectándose como una prioridad estratégica para los próximos años.
La interoperabilidad fue elegida por la comunidad como el concepto que marcó el 2025 en salud digital, en una convocatoria abierta impulsada por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), que invitó a personas del ecosistema a identificar la idea que mejor representó el año.
La elección no es casual. Durante 2025, la interoperabilidad dejó de ser solo una aspiración técnica para consolidarse como un habilitante clave de la transformación digital en salud, con impactos directos en la continuidad de la atención, la eficiencia del sistema y la experiencia de las personas.
“Que la interoperabilidad haya sido reconocida como el concepto del año refleja una madurez del ecosistema. Hoy existe una comprensión compartida de que sin intercambio efectivo de datos e información no hay salud digital posible”, señala Félix Liberona, Subdirector Ejecutivo de CENS.
¿Por qué interoperabilidad?
La interoperabilidad permite que distintos sistemas de información en salud se comuniquen de forma segura, oportuna y estandarizada, poniendo los datos al servicio de las personas, los equipos clínicos y la gestión sanitaria. En un contexto de creciente transformación digital, este concepto se volvió central para enfrentar desafíos estructurales como la fragmentación de la información clínica, los tiempos de espera y la continuidad del cuidado.
Durante 2025, el concepto ganó aún más relevancia a partir del avance de marcos normativos, proyectos de alcance nacional y colaboraciones público-privadas que pusieron la interoperabilidad en el centro del debate y la acción.
“La interoperabilidad no es sólo tecnología: implica articular personas, acordar estándares y construir confianza. Los avances que hemos logrado en estas dimensiones explican por qué hoy ocupa un lugar central en la agenda del país”, agrega Sonia Espinoza, Líder de Interoperabilidad de CENS.
Un concepto que proyecta futuro
Que la interoperabilidad haya sido el concepto del 2025 no marca un punto de cierre, sino el inicio de una nueva etapa. Su consolidación anticipa un proceso de profundización, donde el foco estará puesto en la implementación efectiva, la escalabilidad de soluciones y su impacto real en la atención de salud.
“Estamos entrando en una fase donde la interoperabilidad deja de ser una promesa y pasa a ser una condición básica del sistema de salud. El desafío ahora es que avance de manera progresiva y que funcione mejor, para todas las personas y en los distintos niveles de atención”, concluye el Subdirector Ejecutivo de CENS, destacando que desde el Centro continuarán trabajando activamente en el fortalecimiento de la interoperabilidad como eje clave de la transformación digital en salud.
En esa línea, durante marzo CENS presentará un especial sobre interoperabilidad, que abordará avances, desafíos y proyecciones, junto con la mirada de actores clave del ecosistema, reafirmando el compromiso con una salud digital integrada, segura y centrada en las personas.