“Visión de Abeja”, experiencia inmersiva en el desierto florido.

Muestra inmersiva permite “explorar” la visión de las abejas en flores nativas

La muestra, financiada por el Programa Nacional Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, permite experimentar mediante realidad virtual desde la perspectiva de una abeja, y está abierta al público hasta el 7 de noviembre en el Museo de Historia Natural de Valparaíso.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, a través de su Programa Nacional Ciencia Pública, lanzó “Visión de Abeja: Experiencia Floral Inmersiva”, una muestra que integra arte, ciencia y tecnología para acercar al público a una forma distinta de percibir la biodiversidad y la naturaleza.

La Ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación subrogante, Carolina Rossi, señaló que “nos alegra enormemente respaldar proyectos de Ciencia Pública que invitan a la ciudadanía a ‘cambiar de perspectiva’ para entender nuestro entorno. Visión de Abeja es un ejemplo claro de cómo la tecnología puesta al servicio de la divulgación científica nos permite comprender el rol crucial que cumplen las abejas en el equilibrio ambiental y en la supervivencia de nuestros ecosistemas”.

Mediante un recorrido guiado de realidad virtual, cada participante pudo explorar, a escala aproximada de una abeja, un jardín de flores con dos especies nativas del desierto de Atacama: la Cistanthe longiscapa (pata de guanaco) y la Argylia radiata (flor del jote). La experiencia fue desarrollada por la diseñadora e investigadora en artes mediales Viviana Álvarez Chomón y el biólogo de INIA La Cruz Jaime Martínez Harms, y contó con la curatoría y mediación de Mónica Araus Sieber.

Durante el recorrido, quienes visitaron la muestra pudieron alternar entre distintas formas de observar el entorno del desierto florido: visión humana, visión ultravioleta e interpretación del color y la óptica de la abeja. Según el equipo a cargo, existe una sofisticada interacción entre las plantas y sus polinizadores que, mediada por la química, los aromas y los sabores, hace posible la reproducción de las plantas y, finalmente, el surgimiento de nueva vida.

El científico Jaime Martínez explicó que las flores son condición de vida para el polinizador y viceversa: “es una relación que lleva millones de años de coevolución y que desempeña un rol fundamental no solo en la generación de alimentos, también en la conservación de la biodiversidad. Pero estamos en un escenario ecológico mundial complejo, con evidencia que muestra que la diversidad y abundancia de polinizadores se ha reducido de manera alarmante en los últimos 40 años”.

Según explicó Martínez, las razones de esta disminución son múltiples, entre ellas la reducción de la biodiversidad y el cambio de uso de suelo. Incluso pequeños roedores u otros animales como murciélagos podrían ser polinizadores, por lo que un espacio biológicamente diverso resulta clave para asegurar la generación de alimentos y la salud de los ecosistemas.

La muestra abrió al público el 24 de septiembre y estará disponible hasta el 7 de

noviembre en el Museo de Historia Natural de Valparaíso, ubicado en Condell 1546. El proyecto contó con el apoyo del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) La Cruz.

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