¿CUÁNDO DEBO RENUNCIAR A LA HERENCIA?

Ser nombrado heredero no siempre es una buena noticia. Hoy la renuncia a la herencia es una de las cuestiones más consultadas en los bufetes de abogados porque en muchos casos heredar es una auténtica carga. Cada año además se incrementa el número de herederos que renuncian a sus herencias.

Aunque renunciar a la herencia nunca es fácil y da vértigo tomar la decisión, en muchos casos supone una auténtica liberación para el heredero.

¿Qué motivos son los que llevan a renunciar a una herencia?

Las causas por las que los herederos renuncian a la herencia son muy variadas y dependen según de cada situación. Sin embargo, intentando simplificar, podemos encontrar los siguientes motivos fundamentales:

1.- El pago del Impuesto de Sucesiones

El impuesto de sucesiones es, por regla general, un impuesto caro. Aunque en algunos casos hay bonificaciones y reducciones fiscales para la herencia entre parientes directos en alguna Comunidades Autónomas, la herencia entre “extraños” (quienes no son parientes entre sí) puede implicar necesariamente un desembolso importante de dinero. En todos aquellos casos en los que no se dispone de la liquidez suficiente para afrontar el pago del impuesto, deberá adelantarse para después intentar vender (en algunos casos malvender) el bien o bienes heredados para poder recuperar el dinero adelantado en el pago del impuesto de sucesiones.

Este es probablemente el principal de los motivos por los que un heredero renuncia a la herencia que le ha sido dejada por el testador.

No siempre heredar implica ganar dinero. En mucho casos debemos pagar (vía impuesto) por tener un bien que en mucho casos no es deseado. Si resulta que no estamos recibiendo algo que nos reporte una especial utilidad o que no sea deseado por el heredero (imaginemos, por ejemplo, en tierras de labranza heredadas por alguien que vive en la ciudad) y encima tenemos que adelantar una suma importante de dinero… la renuncia aparece como una solución muy adecuada para salir de esa necesidad.

2.- Existencia de deudas

La herencia incluye todos los bienes y todas las deudas del fallecido. No es posible aceptar lo uno sin lo otro, los bienes sin las deudas, lo bueno sin lo malo. En todos aquellos casos en los que el pasivo (deudas) es superior al activo (bienes y derechos) parece claro que tenemos que renunciar a la herencia si no queremos tener que pagar todo aquello que no pagó el fallecido.

En muchas ocasiones, sin necesidad de que las deudas superen al valor de los bienes heredados, el hecho de tener que endeudarse el heredero por pagar para heredar unos bienes que pueden no reportarle una gran utilidad, hacen que aunque sobre el papel salga ganando, decida renunciar a la herencia en lugar de pagar los créditos que estén pendientes.

3.- Conflicto con otros herederos

La tranquilidad muchas veces vale más que una herencia. La existencia de conflictos y de problemas entre los llamados a suceder, más aún cuando son familiares, hace que en muchas ocasiones uno de ellos decida renunciar.

Puede que esta son sea la solución más beneficiosa desde el punto de el punto de vista económico pero sin duda alguna es la que da mayor tranquilidad a todos los herederos que optan por ella.

En cualquier caso, la renuncia a la herencia no puede hacerse a la ligera. Es necesario tener el adecuado asesoramiento previo por lo que contar con el apoyo de los mejores abogados especialistas en herencias será fundamental antes de dar el paso.

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