Un análisis del Observatorio Económico y Social de la Universidad de La Frontera (OES-UFRO) muestra que algunos gastos asociados al inicio del año escolar siguen aumentando por sobre el IPC, especialmente el transporte escolar, que acumula un alza de 25,5% en los últimos tres años.
Aunque la inflación general en Chile ha mostrado señales de desaceleración, el costo de educar a un hijo continúa aumentando para muchas familias. Así lo advierte un nuevo boletín del Observatorio Económico y Social de la Universidad de La Frontera (OES-UFRO), que analizó la evolución de los precios de distintos productos escolares incluidos en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) entre 2023 y 2026.

El estudio identifica que el transporte escolar es hoy el principal factor de encarecimiento del gasto educativo, con un aumento acumulado de 25,5% en tres años, más del doble del IPC general del período.
Según el economista y coordinador del OES-UFRO, Patricio Ramírez, esta tendencia responde principalmente a la dinámica de los servicios, cuyos costos suelen ajustarse más lentamente que los bienes. “El transporte escolar refleja una inflación de servicios intensiva en costos locales, como combustibles, mantención vehicular, seguros y salarios. A diferencia de los bienes, estos precios no bajan rápidamente cuando la inflación general comienza a moderarse”, explica Ramírez.
El informe también muestra que los textos educativos acumulan un alza de 18,2% en el mismo período, mientras que el vestuario escolar ha tenido un aumento más moderado, de 9,1%, incluso por debajo de la inflación general.
Sin embargo, más allá de las diferencias entre productos, el análisis advierte que el inicio del año escolar continúa generando una fuerte presión financiera para los hogares, debido a la concentración de gastos en un período muy acotado del año.
“Marzo sigue siendo un verdadero shock inflacionario para las familias. Aunque el IPC anual se modere, los hogares perciben un mayor costo porque los gastos escolares se concentran en pocas semanas”, agrega Ramírez.
El fenómeno tiene además implicancias económicas más amplias. Según el informe, el aumento del gasto escolar —especialmente en servicios— puede reducir el ingreso disponible de los hogares, afectar su capacidad de ahorro e incluso postergar otros consumos durante los primeros meses del año.
En ese contexto, el análisis advierte que el gasto asociado al retorno a clases no solo tiene efectos a nivel microeconómico en las familias, sino que también puede influir en la dinámica del consumo en el primer trimestre del año.
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