EXPERTO ADVIERTE DE NUEVOS RIESGOS PSICOSOCIALES ASOCIADOS AL TELETRABAJO

Teletrabajo

Soledad, hiperconectividad y una disminución de la empatía son algunos de los problemas derivados del trabajo a distancia que observa Andrés Rubio, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la U. Andrés Bello. Para prevenirlos, sugiere a las empresas optar por la modalidad híbrida y establecer sistemas de monitoreo de salud mental y bienestar. 

Durante la pandemia, el teletrabajo creció abruptamente en Chile, alcanzando un peak de entre 22% y 30%. Y si bien hoy ese porcentaje ha disminuido, aún hay algunos sectores y empresas que han mantenido esta modalidad de trabajo, o bien, han apostado por un formato híbrido.

En ese contexto, existen algunos riesgos asociados principalmente a la salud y bienestar de las personas que han surgido a partir del teletrabajo. Así lo advierte Andrés Rubio, académico de la Facultad de Economía y Negocios y director del Magíster en Dirección de Personas y Gestión del Talento de la Universidad Andrés Bello, quien señala que hoy el empleo a distancia ha causado una serie de dificultades para los trabajadores.

Una de ellas es la soledad: “hay personas cuya mayor fuente de redes sociales es el trabajo. Con el teletrabajo, las relaciones que conforman estas redes a veces se debilitan y disminuye la percepción de apoyo”, dice.

En la misma línea, el especialista menciona la disminución de las interacciones sociales y el tiempo en el que se comparte en tiempo físico con los compañeros, lo cual “conlleva a un posible debilitamiento de los lazos afectivos, que son un factor protector del bienestar y la salud mental en el ambiente laboral”, sostiene.

La empatía es otra de las virtudes que se verían afectadas, de acuerdo con Andrés Rubio, al conllevar dificultad para reconocer problemas en los demás. “Reconocemos cuando un compañero de trabajo está mal principalmente por ‘empatía afectiva’, es decir, la empatía que se nos manifiesta solo al mirar a otra persona, sin cursar palabras. Estos espacios se ven reducidos en el teletrabajo, por lo que cuesta identificar o levantar alertas cuando una persona está mal emocionalmente”, afirma.

Finalmente, el académico de la U. Andrés Bello apunta a la hiperconectividad y la falta de separación entre los espacios personales y los espacios laborales, enfatizando que con el trabajo a distancia “hay una alta probabilidad de que se hagan más difusos los límites entre la vida personal y la vida laboral, sobre todo considerando que ‘la casa pasa a ser la oficina’”.

“La lógica de que es un ‘privilegio’ trabajar telemáticamente, lleva a veces a los colaboradores a pensar que deben compensar esto con estando disponibles siempre para la organización”, agrega.

Recomendaciones

Al ser consultado sobre qué buenas prácticas o políticas deberían tomar las organizaciones para prevenir y hacer frente a estos riesgos, Andrés Rubio sugiere adoptar jornadas híbridas, que convienen teletrabajo y trabajo presencial.

“Ojo con los sistemas de turnos, porque esto puede conllevar que cada día, pocos colaboradores asistan presencialmente, por lo que no se da un contacto de calidad, asociado a un sentimiento grupo. Lo ideal es que cada cierto periodo (una vez a la semana o cada dos semanas, por ejemplo), todos deban asistir presencial”, recomienda.

También remarca la necesidad de establecer sistemas de monitoreo periódicos de salud mental y bienestar, asociados directamente a la modalidad de trabajo.

El problema de la hiperconectividad

El especialista en recursos humanos indica que un trabajador o trabajadora puede detectar que está siendo afectado por la hiperconectividad o “disponibilidad permanente” en el trabajo al sentir cansancio, estrés y mantenerse en alerta constante.

También es señal de hiperconectividad la interrupción de los espacios personales y familiares, es decir, “darse cuenta de que no puede involucrarse en actividades familiares o recreativas por la constante atención que está poniendo al trabajo. Esto se ve típicamente en la revisión de la mensajería -correo electrónico y WhatsApp- por medio del teléfono móvil”, menciona el académico.

Asimismo, es un indicio de este problema los llamados de atención de la familia: “a veces la familia del colaborador puede notar esto antes que él mismo. La pareja, los hijos, suelen hacerle comentarios con respecto a su disponibilidad o a la interrupción de dinámicas familiares por actividades laborales, que a veces puede ser la simple respuesta de un mensaje por WhatsApp”, declara Andrés Rubio.

Por último, el experto remarca que los efectos de esta cultura de la hiperconectividad no se limitan solamente al debilitamiento del vínculo familiar, sino que incluso puede incidir en la identidad de las personas, lo cual quiere decir que “el trabajo pasa a ser la dimensión dominante de la vida; la persona se percibe a sí misma como un trabajador en la totalidad de sus dimensiones, y, en consecuencia, como alguien que debe responder en todo momento a las demandas de la organización”, advierte.

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