DEPORTE EN PAREJA: CUANDO EL AMOR TAMBIÉN SE ENTRENA EN LA MONTAÑA

DEPORTE EN PAREJA

Para Natalia Matamala  y Juan Cevallos, el deporte no es solo una rutina física: es una extensión natural de una historia que comenzó mucho antes de las zapatillas de trail, los relojes deportivos y las planificaciones semanales. Se conocieron cuando tenían apenas siete años, compartiendo edificio durante las vacaciones familiares, y desde entonces construyeron una relación marcada por la constancia, la distancia y el reencuentro.

“Nos conocimos cuando teníamos siete años… él es chileno-ecuatoriano y venía de vacaciones a ver a sus abuelos. Ahí nos conocimos”, recuerda Natalia. Durante años, el vínculo se sostuvo con cartas, dibujos y visitas esporádicas. Más tarde vino una relación a distancia, viajes cada tres meses entre Chile y Ecuador, hasta que Juan decidió radicarse definitivamente en Chile. Hoy llevan casi dos décadas juntos y más de diez años de matrimonio.

Actualmente viven en la zona cordillerana del Maule, rodeados de naturaleza y acompañados por su particular familia: cuatro perros y dos gatos. En ese entorno, el deporte se volvió un eje central de la vida cotidiana.

“El entrenamiento es algo que nos mueve todos los días, es parte de nuestra vida. Ya no concebimos no movernos, incluso si estamos lesionados siempre buscamos la forma de hacer deporte de alguna manera”, cuenta Natalia.

Entrenar juntos, crecer juntos

Aunque siempre fueron activos, fue en 2018 cuando comenzaron a entrenar formalmente como pareja.

“Entrenamos juntos desde el año 2018. Mi esposo ingresó primero a un equipo de trail running y, pocos días después, me motivó a sumarme”, explica Natalia. Durante varios años compartieron equipo y hoy, viviendo fuera de Santiago, entrenan bajo la planificación de una misma entrenadora, con programas individualizados pero con un objetivo común: coincidir y compartir.

“Cada uno tiene su plan de trabajo individual, pero tratamos de entrenar juntos al menos los sábados, en el mismo lugar, aprovechando ese espacio para compartir”, agrega.

Para ellos, el deporte en pareja es una experiencia profundamente vincular.

“Es algo que nos une muchísimo. Nos llena de energía, nos hace muy felices y la montaña es un lugar donde realmente disfrutamos estar juntos”, dicen. Acompañarse en carreras, metas y procesos convierte cada desafío en algo más significativo.

Ritmos distintos, mismo camino

Lejos de ser una dificultad, las diferencias físicas se integran al entrenamiento de forma técnica y consciente.

“Cada uno tiene un entrenamiento adaptado a sus capacidades. Entrenamos por zonas cardíacas, por lo que aunque salgamos juntos, cada uno termina haciendo su propio trabajo”, explican.

El factor emocional también juega un rol clave. “Motiva un montón saber que hay alguien más con quien salir a entrenar, sobre todo en esos momentos en que cuesta ponerse las zapatillas y partir”, reconocen.

Tecnología, disciplina y montaña

En lo técnico, Natalia y Juan entrenan apoyados en tecnología deportiva avanzada. Ambos utilizan relojes  Garmin Fénix 6 Sapphire y banda cardiaca HRM Pro Plus de Garmin, herramientas que les permiten medir zonas de esfuerzo, rendimiento y recuperación con precisión.

Su disciplina principal es el trail running, pero su rutina es integral: combinan bicicleta, trabajo de fuerza y, cuando pueden, buceo. Todo forma parte de una misma lógica: moverse, cuidarse y compartir.

En tiempos donde la vida acelerada suele fragmentar agendas y espacios comunes, la historia de Natalia y Juan muestra que el deporte puede ser también un lenguaje íntimo, una forma de acompañarse y un proyecto compartido que se construye paso a paso… o zancada a zancada, montaña arriba.

Continúa leyendo noticias de Salud & Bienestar aquí.

Total
0
Shares
Previous Post
OVERSHARING

OVERSHARING Y CIBERSEGURIDAD: QUÉ ESTÁ EN JUEGO SI LOS EMPLEADOS COMPARTEN DEMASIADO EN LÍNEA

Next Post
INNPACTA-2026

CCU LANZA INNPACTA 2026: EL DESAFÍO QUE BUSCA REVOLUCIONAR LA EXPERIENCIA DIGITAL B2B

Related Posts