El cómic chileno existe en capas: lo que se reimprime, lo que se consigue en librerías, y lo que quedó en tirajes cortos. Esa última capa suele vivir fuera del radar: aparece en cajas, en lotes de feria, en carpetas de archivo. Cuando falta acceso, el “canon” se arma por accidente.
Reeditar no es solo volver a vender: es volver a poner en circulación ideas, formatos y redes; y mientras revisas catálogos, comparas índices y saltas entre referencias, fortunazo apuestas futbol puede quedar abierto en otra pestaña como pausa breve antes de seguir. Lo central es decidir qué reeditar con criterio, no con nostalgia.
En Chile, varias revistas de fines de los 80 y comienzos de los 90 funcionaron como laboratorio: probaron humor, comentario social, experimentación visual y publicación colectiva, en un mercado frágil. En registros patrimoniales aparecen como parte de una escena contracultural que duró poco o cambió de época.
Abajo van siete títulos “de culto” que merecen reedición por lo que aportan al mapa del medio y por lo difícil que es leerlos hoy sin depender del “dato”.
Trauko
Trauko sirve para entender cómo se construyó comunidad: editoriales, cartas, índices, concursos, cruce con otras escenas. Una reedición puede ordenar ese material y mostrar el funcionamiento interno de una revista, no solo sus historietas. La Biblioteca Nacional ha trabajado con su colección y describe un recorrido amplio de números, lo que facilita pensar una antología por etapas.
Dónde buscar: catálogos públicos, ferias de libro usado y ventas entre coleccionistas.
Bandido
Bandido empujó la historieta a un lector adulto y la llevó al circuito de kiosco, con mezcla de series, parodia y aventura. Ese intento de “salir a la calle” es el argumento para reeditarla hoy: permite medir la distancia entre la historieta que quería ser masiva y la que sobrevivía en circuito cerrado. En archivos patrimoniales se registra su existencia en 1987, útil para ubicarla en el cambio de ciclo cultural.
Dónde buscar: archivos digitales, bibliotecas con prensa y persas (revisando que el ejemplar esté completo).
Ácido
Ácido representa el método del fanzine que se vuelve revista: equipo pequeño, impresión barata, circulación corta, lenguaje de escena. Reeditarla permitiría ver cómo se armaba una voz colectiva sin infraestructura estable. Además, aparece mencionada entre los títulos destacados del período, lo que refuerza su valor como pieza de archivo.
Dónde buscar: colecciones privadas y lotes de publicaciones alternativas (suele venir mezclada con otros formatos).
Matucana
Matucana funciona como bisagra entre revista y fanzine: una publicación que conversa con la ciudad, con la contingencia y con el propio medio. Su reedición tiene sentido si incluye paratextos (editoriales, secciones, avisos, notas), porque ahí se ve la discusión: qué se entendía por “historieta nacional”, qué se imitaba, qué se rechazaba. También figura en listados patrimoniales del período contracultural.
Dónde buscar: ferias especializadas y bibliotecas que guardan publicaciones efímeras.
El Cuete
El Cuete es ejemplo de una realidad editorial dura: muchas revistas morían rápido, no por falta de ideas, sino por límites de impresión y venta. En análisis sobre la época se menciona que publicaciones como esta se extinguían a la tercera o cuarta entrega. Reeditarla hoy permitiría corregir el problema original: acceso. Idealmente, en facsímil con notas que expliquen contexto y cadena de producción.
Dónde buscar: lotes de revistas alternativas y colecciones ligadas a autores.
Raff
Raff suele quedar fuera del mapa porque no consolidó circulación larga ni archivo visible, pero aparece en listados patrimoniales y en registros de colecciones de la época. Eso sugiere un valor “de red”: ayuda a entender qué títulos coexistían, qué estéticas circulaban y qué intentos editoriales quedaban a medio camino. Una reedición curatorial (selección + contexto) puede ser más útil que perseguir la “colección completa”.
Dónde buscar: búsqueda por autores, seudónimos y fondos patrimoniales.
Catalejo (Cómic made in Valparaíso)
Catalejo muestra cómo una escena regional se organiza cuando el centro no alcanza: la revista opera como vitrina y como nodo. También se ha señalado que publicaciones como Catalejo podían extinguirse rápido por límites materiales, no por falta de contenido. Reeditarla hoy deja registro de una red local y permite leerla fuera del circuito de coleccionismo.
Dónde buscar: bibliotecas regionales, ferias del puerto y colecciones universitarias.
Dónde buscarlas hoy sin depender de la suerte
La búsqueda funciona mejor con rutina:
- Confirmar existencia y serie (números, años, formato) en catálogos públicos y registros patrimoniales antes de comprar.
- Priorizar lectura: si hay digitalización o consulta en sala, úsala para verificar paginación y estado.
- Comprar por lote cuando sea posible: baja costo y aumenta probabilidad de encontrar números sueltos.
- Seguir autores: muchas piezas no aparecen por título, pero sí por firma o seudónimo.
- Documentar hallazgos: fotos de índices y créditos ayudan a reconstruir colecciones y a evitar compras duplicadas.
Reeditar estas revistas no es “ordenar el pasado” para que parezca limpio; es permitir que circule con sus límites a la vista. Y, sobre todo, es sacar al cómic chileno de la vitrina del coleccionista y devolverlo a su función básica: ser leído.
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